Archivo para Marruecos

Unas horas en Rissani.

Posted in Caminos que he recorrido, Narrativa, Uncategorized with tags , , , on 22 marzo 2010 by hekival

Namasté.

Me llevaron por la mañana, sobre las ocho y media, así que disponía de unas nueve horas para estar por allí. Aún siendo grande y teniendo algunas edificios que ver, me dejé llevar por el “Sahara Mood” que traía y me quedé en la zona central del pueblo, donde, aún no habiendo mercado, había bastante actividad. No me puedo imaginar como estará un día de mercado cuando tiene un “parking” para burros en el que caben unos 3.000. Sí se dice pronto.

Un mercado, como es habitual en el que había de todo. Desde telas y especias hasta forja y madera.

Me acompañó Raja, un muchacho alegre y contento con poder disfrutar de una conversación y amistad sin querer obtener dinero a cambio. Algo digno de tener en cuenta, cuando la gran mayoría tiene “dinero en su corazón”.

Unas fotos, la mayoría a la altura del ombligo.

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Casablanca también puede ser gris

Posted in Arte, Caminos que he recorrido, Ensayo with tags , , on 12 marzo 2010 by hekival

Namasté.

He venido porque tenía miedos y prejuicios.

He venido porque ha sido un regalo.

Y como intento enfrentarme a aquello a lo que le tengo miedo, estoy dando una vuelta en solitario por Marruecos. Con llegada a Casablanca, ciudad normal, con los problemas que tiene una ciudad con más de seis millones de habitantes. No mucho que ver que no haya que verlo mejor en otras ciudades de Marruecos (dicen).

Me gusta pasear por donde pasea la gente del lugar, comprar en sus tiendas, fuera de circuitos turísticos, con sus ventajas y sus inconvenientes. Como muestra, un botón. España tiene algunas ventajas, una de ellas es que cuando compras en una tienda, en un supermercado, sabes por lo que estas pagando, en algunos casos quizás no por la calidad, pero si por la cantidad y sabiendo que está todo precintado y nuevo. Con esa costumbre y tranquilidad instaurada en el cuerpo, entro en una minitienda de ultramarinos (como antiguamente se las llamaba en España, hoy acaparadas por los chinos) con la intención de comprar un desodorante y una pasta de dientes (no lo traje porque no facturo y con las restricciones que hay igual me lo quitaban en el aeropuerto, no porque sea un guarro).

La pasta de dientes en botes pequeños (la mitad que los normales en España) es más fácil encontrarlos aquí así que pido por él, lo señalan y lo cojo. Cojo el primero de la fila. Pago. cuatro dirhams y medio.

Paseo y hago fotos. Vuelvo al hotel.

y cuando voy a usar la pasta, al abrirla me doy cuenta de que está abierta, sin precinto y empezada. Ay picaresca, ay mala suerte.  No sé si a partir de ahora estar más atento o dejarme llevar, total estoy en Marruecos, que por cierto y por decir, de esta manera ya he pisado cuatro continentes.

Lo que no me esperaba, y la verdad es que no sé porqué, es que lloviese tanto por aquí. Unas fotos de una parte anodina de Casablanca, tan interesante como cualquier otra parte del mundo, no obstante está lleno de gente con sus vidas y sus historias.

Lo curioso de estos lugares es la confluencia de modernidad y no desarrollo, que por otro lado, aún requiriendo un esfuerzo, puede resultar de lo más cómodo. Se aparca en cualquier sitio.

También en estas ciudades me encuentro con fachadas, solares y edificios al aire.

Los camiones son más divertidos que en España.

La vida transcurre con tranquilidad, el tiempo se mueve de otra manera. Los días pasan. La lluvia cae. Vamos a la compra.

Después de haber visitado la India, el tráfico en Marruecos no creo que me sorprenda. No se aún porqué el aparente caos (que seguro que no lo es, sino que tiene un principio de orden diferente al nuestro y por eso me parece caos) no provoca más accidentes. El tráfico fluye, esquivando, reduciendo, esperando.